Elecciones en Andalucía: Griñán, en la hora de los incumplimientos

Las grandes promesas del presidente en su anterior discurso de investidura quedarán para mejor ocasión

JOSÉ CEJUDO / SEVILLA
02/05/2012 - 7:00 h.
Giñán, el día de su elección, junto a Manuel Gracia, actual presidente del Parlamento de Andalucía
Giñán, el día de su elección, junto a Manuel Gracia, actual presidente del Parlamento de Andalucía/ RAÚL DOBLADO

«En una crisis como la actual, todas las instancias políticas estamos llamadas a un compromiso de acción contra la misma. Nuestra prioridad será la lucha contra el paro, no habrá otra por encima de ésta». La frase, pronunciada por José Antonio Griñán en su primer discurso de investidura, el 21 de abril de 2009, podría servir perfectamente para incluirla en la relación de compromisos que el presidente de la Junta en funciones pronunciará hoy en la tribuna de oradores del Parlamento andaluz, donde solicitará el plácet de los diputados para mantenerse al frente del Ejecutivo.

Políticas económicas

Y es que el fracaso de las políticas económicas para sortear la gravísima crisis se aúpa a la cúspide de los incumplimientos de una Administración, la andaluza, que no ha encontrado la clave para afrontar el problema del paro. Andalucía cerró el año 2008 con 719.378 desempleados. En el primer trimestre de 2012 la cifra de demandantes de un puesto de trabajo en la Comunidad se situó en 1.329.600, el 33,17 por ciento de la población activa. A la luz de estos datos, huelga decir que los planes especiales para reactivar el sector de la construcción, Memta y Proteja, sirvieron para muy poco. Y las leyes para dotar de mayor financiación a los ayuntamiento tampoco han procurado una mejora de la situación de tales instituciones, ya que la lista de corporaciones que adeudan nóminas a las plantillas aumenta sin cesar.

Seguridad jurídica

La seguridad jurídica fue una de las «líneas rectoras» que el presidente Griñán definió en su anterior discurso de investidura como eje de su mandato. «Soy contrario —decía— a la desregulación como principio orientador de la política económica. Pero también soy contrario a la proliferación normativa, a un desmedido afán regulatorio».

Pues bien, solo a modo de ejemplo han sido numerosas las voces que se han alzado contra la gestión de la Junta de las competencias del Guadalquivi, desde el 1 de enero de 2009 al 21 de octubre de 2001, precisamente por la «inseguridad jurídica» de regantes y usuarios en general, debido a la acumulación de expediente sin resolver. Inseguridad que también sentían los trabajadores traspasados de la Administración central a la andaluza y posteriormente retornados. Y es que, por lo demás, la devolución de la gestión del río al Estado por sentencia del Tribunal Constitucional ha sido uno de los grandes contratiempos de la política de la Junta en los últimos años.

Jueces imparciales

Manifestó también Griñán en su primer discurso que «tenemos en Andalucía una judicatura de alta cualificación, imparciales y comprometidos con su labor. Su trabajo necesita, sin embargo, que se mejoren los medios materiales y personales a disposición de la Administración de justicia y esa es una tarea prioritaria».

Al margen de que los medios materiales y personales no se han incrementado como sería necesario para desbloquear el atasco de los juzgados, la loa a la imparcialidad ha quedado en entredicho últimamente a raíz de las críticas que desde altas instancias de la Junta y del propio Griñán se han venido dirigiendo contra la juez Mercedes Alaya, que instruye el caso de los ERE fraudulentos, un episodio que aún no era piedra de escándalo en la opinión pública durante la primera investidura del jefe del Ejecutivo andaluz.

Reforma administrativa

Objetivo firme de Griñán fue en abril de 2009 conseguir una «Administración eficiente, servida por funcionarios competentes cuya carrera profesional esté firmemente asegurada por una normativa básica que me comprometo a actualizar. En ella —decía— quedarán reservados al personal funcionario de carrera puestos que exijan normbramiento de Consejo de Gobierno».

Tres años después, la realidad es muy distinta. La Ley de Reordenación de la Administración Andaluza, también conocida como «Ley del enchufismo», ha provocado un cisma en la Junta. La normativa está en el Tribunal Constitucional pendiente de dictamen. Los sindicatos mayoritarios de la función pública, con Safja y CSIF a la cabeza, así como numerosas plataformas de afectados, han inundado los juzgados con denuncias y reclamaciones por entender que en la práctica la Junta se ha limitado a «meter por la puerta de atrás» en las consejerías al personal procedente de la «Administración paralela» con la condición de empleados públicos, con similares prerrogativas que los funcionarios pero sin haber superado oposiciones.

En este ámbito, otra promesa incumplida, total o parcialmente, fue la reducción de los altos cargos y de los delegados provinciales de las distintas consejerías de la Junta. Recientemente, Griñán ha vuelto a rescatar esa misma iniciativa para aligerar el peso de la Administración tanto a nivel central como periférico.

Urbanismo

Aseguró José Antonio Griñán en su primer discurso de investidura que «Andalucía cuenta con un capital físico importante y suficiente para convertir al sector que ha sido parte del problema, la construcción, en parte de la solución. Es decir, para empezar a salir cuanto antes de la actual crisis». Y añadía: «Me propongo cooperar con los ayuntamientos en la normalización de su planeamiento urbanístico y facilitar también el acceso a la vivienda de los ciudadanos con menores recursos económicos». Fruto de ese compromiso fue, entre otras normativas, el decreto de la Consejería de Obras Públicas para la regularización de las viviendas ilegales, un texto que ha tenido la virtud de no contentar a ninguno de los colectivos afectados, y que ha sido objeto de múltiples protestas.

Consenso político y social«La concertación social —proclamó Griñán tres años atrás— es una seña de identidad de Andalucía, sin la que no se entiende, ni se explica, ni hubiera sido posible, el enorme avance y crecimiento en todos los órdenes, experimentado en los últimos años». Y en otro momento de su discurso afirmó: «Me comprometo a buscar sin descanso lo que los ciudadanos esperan de nosotros,: un acuerdo entre todas las fuerzas políticas de esta Cámara que sé que van a estar a la altura de las circunstancias».

En materia de diálogo social, a finales de 2009 se rubricó el VII Acuerdo de Concertación entre la Junta, UGT, CC.OO. y la CEA, pero en la práctica esa firma no se ha traducido ni en crecimiento económico ni mucho menos en creación de empleo, las principales metas de este tipo de iniciativas. Y en cuanto al consenso político, los últimos tres años se han caracterizado por las constantes discrepancias entre las tres fuerzas políticas con representación parlamentaria. Y han sido muy excepcionales los puntos de coincidencia de sus respectivos líderes: José Antonio Griñán, Javier Arenas y Diego Valderas.

Infraestructuras

Metros, carreteras, corredores ferroviarios puentes y demás infraestructuras que forman parte del habitual listado de compromisos permanecen sin ejecutar en su totalidad aguardando un nuevo impulso. En tales circunstancias están los metros de Granada y de Málaga, que acumulan importantes retrasos. En cuanto a las líneas 2, 3 y 4 del metro de Sevilla la situación tampoco es para tirar cohetes. «Seguiremos insistiendo —proclamó Griñán tres años atrás— en una movilidad sostenible que mejore los medios de transporte en las grandes áreas urbanas, metropolitanas y en el litoral, donde se concentra la mayor parte de la población de Andalucía. En este sentido, mantendremos nuestro impulso sobre el proyecto del Corredor Ferroviario de la Costa del Sol. Y vamos a seguir impulsando las obras del Corredor Ferroviario transversal, para que en 2013 el ferrocarril se convierta en el principal elemento vertebrador de Andalucía». Estaremos atentos.

El eurodiputado de IU Willy Meyer se perfila como consejero de Agricultura y Medio Ambiente

La sesión de investidura que hoy se abre en el Parlamento con el discurso de José Antonio Griñán y mañana se completa con las intervenciones de los líderes del PP-A, Javier Arenas, y Diego Valderas, de IU, que prestará su apoyo al dirigente socialista con la duda de Sánchez Gordillo, dará paso a la formación de un Gobierno de coalición entre los dos partidos de izquierda. En los últimos días han sido numerosas las «quinielas» que se han hecho con los nombres de los futuros consejeros, especialmente los que en representación de IU formarán parte del nuevo Ejecutivo. Valderas, además de una Vicepresidencia, pasaría a ocupar la cartera de Gobernación. Al frente de Turismo se situaría, según ha trascendido, Pedro Moreno, concejal y portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Málaga. Y ayer pudo saber ABC que para la «macroconsejería» integrada por las competencias de Agricultra y Medio Ambiente se perfila el eurodiputado Willy Meyer. Por lo que respecta a los consejeros socialistas, se da por seguro que tanto Antonio Ávila, responsable de Innovación en la pasada legislatura, y su compañera de Gabinete María Jesús Montero, titular de Salud, se mantendrán en el Consejo de Gobierno. El resto del actual Ejecutivo andaluz en funciones sin duda sufrirá una importante remodelación para afrontar los próximos años.

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