Elecciones en Andalucía: Griñán justifica en un «Gobierno estable» su futuro pacto con IU-CA

El presidente de la Junta, que sale reforzado ante Rubalcaba y cierra su crisis interna en Andalucía, afirma que pondrá todo su empeño en lograr ese acuerdo y destaca que los socialistas han «vuelto a darle la vuelta a las encuestas»

J. Morillo / Sevilla
26/03/2012 - 5:43 h.

Nunca se celebró tanto una derrota en las urnas. El PSOE perdió ayer sus primeras elecciones en Andalucía, pero el álgebra electoral le permitirá seguir en el Gobierno de la Junta. La jugada le salió bien al candidato socialista, José Antonio Griñán. Su decisión de separar por primera vez desde 1990 vez las elecciones andaluzas de las generales le ha permitido no ser engullido por la aplastante victoria de Mariano Rajoy el 20N y mantener el Gobierno andaluz. Para ello pactará con una IU-CA que es la otra gran ganadora de las elecciones, al doblar su actual representación y lograr doce diputados. Lo dijo Griñán en cuanto salió a celebrar una derrota que a los socialistas le ha sabido a victoria: la intención del PSOE es formar un «Gobierno estable», algo que sólo puede conseguir con el apoyo de la formación de Diego Valderas.

Tormenta perfecta

La sorpresa saltó ayer en el Hotel Renacimiento de Sevilla, lugar elegido por el PSOE para seguir la noche electoral y donde el 4 de marzo se celebró el congreso federal del PSOE que convirtió a Alfredo Pérez Rubalcaba en secretario general y que perdió Griñán por su apoyo a Carme Chacón. El hotel le trajo ayer, en cambio, suerte al presidente que consiguió conjurar la «tormenta perfecta», en palabras de un dirigente del partido, con la que tenían que lidiar las aspiraciones electorales de los socialistas.

Al final, Griñán ha dado la vuelta a unas encuestas que, a la postre, han evidenciado que el PSOE contaba con un alto nivel de voto oculto a su favor y al que parece no haberle afectado, al menos para perder la Junta, ni el escándalo de los ERE ni su fractura interna ni su gestión de la crisis.
El presidente ha logrado superar este escenario y salir reforzado de las elecciones, al conseguir, una mayoría suficiente para formar Gobierno, que le ha dado el triunfo en tres provincias claves -Sevilla, Jaén y Huelva- y mantener los resultados de 2008 en otras como Málaga y Granada. Si logra el apoyo de IU y repite como presidente, Griñán se convertirá en el socialista con mayor poder institucional de España. De esta forma, consigue cerrar la fractura interna del PSOE andaluz y logra el respeto de Rubalcaba, al que da un balón de oxígeno de cara a la recuperación del partido en España.

Tras una campaña en la que la mayoría de las encuestas daban mayoría absoluta a su rival, Javier Arenas, la sorpresa comenzó a mascarse cuando se hizo pública la encuesta de Canal Sur, que no aseguraba la mayoría absoluta al PP-A . Esos datos, que daban al PSOE entre 45 y 48 escaños, fueron un clavo ardiendo para los socialistas. Y es que pasadas las ocho y media, el ambiente en el hotel lo animaban, sobre todo, los periodistas de los medios. Un dirigente dijo una frase que definía los ánimos: «Estamos preparados para lo peor, pero esperando lo mejor».

Euforia desatada al conocer los resultados

Y lo «mejor» para el PSOE llegó cuando pasadas las diez de la noche los resultados daban como ganador a Arenas, con 50 diputados, una cifra, sin embargo, insuficiente para gobernar, mientras que los obtenidos por PSOE e IU, 47 y 12, permitían a Griñán seguir al frente de la Junta.
En ese momento, la euforia comenzó a desatarse. En los jardines del hotel, algunos bailaban, mientras que otros se abrazaban en el «hall». Poco a poco, fueron apareciendo dirigentes del PSOE de Sevilla, como José Caballos, y consejeros como Mar Moreno y Francisco Menacho. Otros, como Antonio Ávila y Carmen Martínez Aguayo, personas del círculo de mayor confianza del presidente, estuvieron toda la noche junto a él, al igual que el presidente de la gestora del PSOE de Sevilla, Manuel Gracia. Y tampoco faltó el expresidente de la Junta, Manuel Chaves, presente también desde el principio para conjurar cualquier imagen de división interna en el partido. Por cierto, no faltaron pullas a Arenas cuando apareció en televisión. Frente a las pantallas que había en el hotel, alguno decía: «felicidades Arenas, ¿dónde vas a celebrar tu victoria en las elecciones?».

El júbilo estalló, tras varios amagos, cuando apareció Griñán y los militantes, dirigentes y simpatizantes, lo recibieron al grito de «presidente, presidente». Con ese coro, llegó a la sala de prensa, donde ofreció una intervención breve, en la que no aceptó preguntas, y en la que ya dejó claras, tras agradecer a todo el partido el esfuerzo realizado en la campaña, sus intenciones de pactar con IU para gobernar Andalucía.
«Hemos dado la vuelta a las encuestas», aseguró eufórico antes de considerar que, en su opinión, los resultados en Andalucía muestran que «la mayoría no ha votado a la derecha». Esta apreciación permitirá a Griñán justificar un pacto con IU, además de en la necesidad de formar un «Gobierno estable» para que «Andalucía salga pronto de la crisis».

Menos claro está por ahora, cómo será ese Gobierno, si IU entrará en él o simplemente dará su apoyo en la investidura. Fuentes socialistas afirman que todo está abierto y que el presidente sólo habló con Valderas para felicitarlo y decirle que debían verse próximamente para hablar de ello.

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