Elecciones en Andalucía: El salón de los espejos del poder

El nuevo Gobierno tomó posesión en San Telmo con todas las miradas puestas en la nueva consejera de Presidencia

JESÚS MORILLO / Sevilla
08/05/2012 - 6:35 h.
Griñán, flanqueado por Díaz y Valderas, posó ayer junto al resto de consejeros en San Telmo
Griñán, flanqueado por Díaz y Valderas, posó ayer junto al resto de consejeros en San Telmo. RAÚL DOBLADO

La toma de posesión del flamante Ejecutivo andaluz PSOE-IU puede verse como la imagen de los nuevos tiempos que José Antonio Griñán ha abierto en la Junta y en su partido, que por primera vez ha diseñado, en el primer caso, a su medida, mientras que ya está dando pasos para hacerlo en el segundo. Por primera vez, Andalucía tiene un presidente que no ganó, pero que gobernará gracias a un pacto inédito con e IU, formaciones que lograron una mayoría en las urnas que convirtió en insuficiente la victoria del PP.

Además, por primera vez el Ejecutivo no responde a cuotas territoriales, algo que destacó el presidente en su discurso. «El agravio o el enfrentamiento entre territorios debilita el valor de Andalucía», dijo. También por primera vez, al menos desde hace una década, el Palacio de San Telmo, más concretamente el Salón de los Espejos, acogió el acto, donde, por primera vez, uno de ellos utilizó la fórmula de promesa por «exigencia legal». Fue Elena Cortés, consejera de IUCA, quien de esta forma quiso mostrar su ideología republicana y avanzar, quizás, que su labor destacará más por su componente político-combativo que por la gestión en un departamento con escasos recursos inversores. Cortés no fue la única que optó por prescindir de la fórmula de la promesa. La otra fue Susana Díaz.

La todopoderosa consejera de Presidencia se decantó por el juramento. Su entrada en el Ejecutivo es un signo de los tiempos que se avecinan en el PSOE, pero también uno de los pocos elementos de continuidad con los Ejecutivos de Manuel Chaves. Ella será el equivalente a Gaspar Zarrías en el Ejecutivo. No es extraño que su nombre estuviera en todos los corrillos y que muchos la buscaran para felicitarla. Su pretensión, dijo, es estar a la altura de su predecesora, Mar Moreno, quien pasa a Educación y que, tras aspirar a casi todo, ahora da un paso atrás en el partido.

También tendrá que darlo Micaela Navarro, quien, tras ser la consejera más valorada y la apuesta andaluza de Rubalcaba, dejaba ayer con sensaciones encontradas la cartera de Asuntos Sociales a otro valor en alza, la responsable de Salud, María Jesús Montero. Y es que las tomas de posesión siempre son ceremonias de encuentros y adioses, entre los que se van manteniendo el tipo —Manuel Recio, Paulino Plata— y los que sonrientes se estrenan o siguen —Antonio Ávila, Luciano Alonso—.

Con una sonrisa llegó, precisamente, el nuevo consejero de Turismo, Rafael Rodríguez, cuando se bajó de uno de los dos coches en los que llegó la delegación de IU a San Telmo, donde estaba su líder, Cayo Lara. Pero también la de un Diego Valderas que tuvo que prometer el cargo dos veces: como vicepresidente y como consejero. Al onubense no le preocupa que Presidencia esté por encima en el escalafón. Por si acaso, Griñán, quien citó a Albert Einstein en su discurso, destacó el «profundo sentido institucional» de su nuevo vicepresidente.

Y es que a pesar de que la acción de gobierno siempre es un reto complicado aunque apasionante, como reconocía el veterano Luis Planas, para los consejeros no había nada que pudiera empañar una jornada festiva. En esto tampoco se diferenció mucho esta toma de posesión de las de Chaves. Tampoco en los numerosos asistentes, la mayoría con sus mejores galas, ni  tampoco en la presencia de autoridades y de los agentes sociales, estos con la vista puesta en próxima renovación de la concertación social. Y es que hay algunas cosas que se resisten a los cambios.

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